La eterna polémica generada en torno al póquer, como juego de azar o de estrategia y dominio de sus reglas parece llegar a su fin. Asà lo afirman los doctores Michael Dedonno y Douglas Determman que se basan en investigaciones realizadas con estudiantes universitarios, para determinar que el póquer es un juego de competencias. Asà titulan también su trabajo, presentado en la Gambling Law Review, luego de haber trabajado en la Case Western Reserve University, de Ohio, y no dejan lugar a ninguna duda: la habilidad rige al juego.
Partieron de dos grupos de estudiantes: a uno, le enseñaron las reglas básicas del juego. El otro grupo participó de juegos con un software llamado Wilson's Texas Hold'em en partidas simuladas y sin conocer las reglas. Ambos trabajos dieron resultados idénticos a la vista de los investigadores.
El número de manos estaba preestablecido desde el comienzo. Y luego, se le dio mayor conocimiento a uno de los grupos: asà se incluyó información avanzada de las partidas, la actitud ante las apuestas y se los introdujo en la idea de jugar pocas manos, y sus ventajas.
Este primer estudio se realizó sobre la base de 200 manos jugadas y ciertamente, resultó aventajado el grupo que habÃa estudiado las reglas. Pero para mayor exactitud con las muestras, volvieron a realizar las observaciones, pero ahora con una base de 720 manos. Y entonces la ventaja fue aún mayor. Efectivamente, quienes tenÃan conocimiento del juego más avanzado comenzaron a aplicar estadÃsticas, nociones matemáticas e incluso los conceptos de of outs, tácticas de juego como el pre flop, el flop, el turn y el river.
Con más horas de juego quedó demostrado que si bien el azar es un componente importante en los juegos breves, ya no parece tan seguro cuando las partidas son más extensas y es entonces cuando la habilidad y las competencias tienen su mayor desempeño.
Concluyen los investigadores "la razón por la que el póquer se considera en algunos casos un juego de azar es que la confiabilidad de cualquier cesión corta es muy baja" por lo tanto, "la suerte (el componente aleatorio) engaña a los observadores que no llegan a ver cómo funciona el póquer en la realidad: como un juego de habilidad. Por lo que, como demuestra este estudio, la habilidad es un factor determinante en un tiempo más extenso".
Será entonces cuestión de aprender mejor el juego y practicar, más que confiar en la suerte.